Castelo Branco
CASTELO BRANCO
Ni demasiado grande, ni demasiado pequeña, Castelo Branco es una ciudad a la medida de las personas que merece la pena conocer. Le ofrecemos algunas sugerencias, pero cada uno debe descubrirla a su ritmo, curioseando por esquinas y rincones, a veces desconocidos para los turistas.
Viaje en el tiempo
Poco se sabe de la historia de Castelo Branco antes de la llegada de los Templarios. La fundación de la ciudad se atribuye a los Caballeros del Templo, que habrían levantado el castillo y las murallas entre 1214 y 1230. El centro histórico de la ciudad aún guarda reminiscencias de esos tiempos medievales grabadas en las piedras de las murallas, ampliadas posteriormente por el rey D. Dinis. Con el rey D. Manuel, Castelo Branco recibió una nueva carta foral y vio crecer tanto su población como el casco urbano de la ciudad. Aún hoy las callejuelas exhiben, orgullosas, casas del siglo XVI con puertas y ventanas decoradas, símbolos de la riqueza de los comerciantes que vivían en ellas.
En los años siguientes, Castelo Branco recibió de la Corona el título de villa notable y asistió a la construcción de dos importantes iglesias cuya riqueza merece una visita con tiempo: la Misericórdia y la Iglesia de São Miguel, actual Sé Catedral. Más adelante, D. Nuno de Noronha mandó construir el suntuoso edificio del Paço Episcopal, símbolo de la urbanidad y de la importancia que, por aquel entonces, tenía la villa a nivel nacional.
Un jardin mágico
Ninguna visita a Castelo Branco está totalmente completa sin una visita a los exuberantes jardines del Paço Episcopal, que rápidamente se convirtieron en una postal de la ciudad. Este es sin duda uno de los jardines más fascinantes de toda la región Centro de Portugal.
Diseñando el futuro
Castelo Branco es una ciudad profundamente rica en patrimonio cultural. Alberga innumerables e inspiradores monumentos, como el Castillo de los Templarios, la Catedral(antigua Iglesia de San Miguel), el Cine-Teatro Avenida, diseñado en los años 50 por los arquitectos Raul César Caldeira y Albertino Crujeiro Galvão Roxo, el Museo Francisco Tavares Proença Júnior y el Museo Cargaleiro.
Pero esta es también una ciudad con ojos de futuro. El Centro de Cultura Contemporáneaes
un gran icono de Castelo Branco. Diseñado por el arquitecto barcelonés
Josep Lluis Mateo y el arquitecto portugués Carlos Reis de Figueiredo,
este edificio de 4 plantas presenta las exposiciones más desafiantes y
es un lugar de visita obligada de esta acogedora ciudad.
Mario Alfonso Vázquez González